Cómo evitar las comisiones bancarias
Como en un cuento de hadas, las entidades financieras publicitan sus productos, haciendo hincapié en todas sus ventajas y beneficios. Pero la realidad es otra: tanto los bancos y cajas, como los clientes, quieren alcanzar sus objetivos y, al final, los artículos suelen tener truco.
La trampa puede estar en las comisiones, un problema al que se enfrentan los consumidores, sin saber muchas veces a qué atenerse. El tipo de comisión aparejada varía en función del artículo; véanse, por ejemplo, las comisiones de estudio, apertura, cancelación total o subrogación, en caso de los créditos hipotecarios; o las comisiones por administración y mantenimiento en las cuentas bancarias.
Para darnos cuenta del alcance que puede llegar a tener la comisión bancaria, debemos calcular el porcentaje que aplica sobre nuestro producto en caso de producirse la actuación que penaliza o la gestión que cobra. En los créditos hipotecarios, como hemos visto se penaliza a quien amortiza antes del plazo establecido su capital u otras contingencias como cambio de hipoteca o pérdida de interés. Pero también están las comisiones de gestión, como en las cuentas.

