Todas las empresas, en situaciones de crisis económica, por lo primero que optan es por una reducción de gastos. En primer lugar suelen plantearse la reducción de plantilla, para desgracia de los empleados, sin embargo esta no es la solución para la reducción de gastos, sobre todo si se quiere mantener la viabilidad de la empresa a medio/largo plazo. Habría que pensar que un despido masivo, para no tener ningún problema legal posterior, debería hacerse siempre con su correspondiente pago de indemnizaciones, que incluso podrían costarle a la empresa más dinero del que se ahorraría, además al reducir plantilla tamibén se reduce la mano de obra y por tanto la productividad.
Para rebajarlos, lo mejor es controlar de forma diaria y estricta los pequeños gastos innecesarios que uno a uno van sumando una cantidad de dinero bastante considerable.
Las comidas son uno de los aspectos que más se cuida a la hora de firmar grandes contratos, y no se escatima a la hora de cenas de negocios, pero hay que ser conscientes que no hay que tirar la casa por la ventana para ello, y reduciendo el nivel de los restaurantes que se visitan tamibén se verá reducida de forma considerable nuestra balanza de gastos a final de mes.
Lo mismo ocurre con los viajes, en muchos casos viajar es inevitable pero se puede reducir de forma considerable los gastos al no utilizar hoteles de 5 estrellas para alojarse y no utilizar el taxi en cualquier desplazamiento que haya que hacer. En el caso de ahorro en el transporte diario, también hay que tener en cuenta que el coche de empresa es para trabajar, no para uso personal, y que hay que tener cuidado con el derroche en gasolina, parkings y otros gastos como chófer.
También se pueden ahorrar costes innecesarios evitando las llamadas de teléfono entre los empleados y sustituyéndolas por el uso del correo, o restringir el uso del móvil de la empresa en caso de llamadas personales.
Uno de los aspectos donde más se puede llegar a ahorrar, es en el consumo de energía. Apagar la pantalla del ordenador al irse a comer, mantener la oficina a una temperatura constante que no supere los 21 grados y tener instalados aparatos de bajo consumo que incorporen la función de hibernación cuando no se está usando, pueden suponer medidas muy recomendables para reducir las facturas. Así como intentar ahorrar y no malgastar el material de oficina, como el uso excesivo de papel, que aparte de ser caro, tamibén perjudica al medio ambiente.
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