Guía para abrir una cuenta vivienda

Uno de los mayores inconvenientes para la emancipación de los jóvenes es la gran cantidad de dinero que les supone tener que pagar la entrada de una hipoteca o hacer frente al crédito que tienen que pedir. Pero esta situación no afecta ya solo a las nuevas generaciones o a quien no pueda hacer frente a tales pagos, sino a todas aquellas personas que, afectadas por la crisis económica, se han quedado sin vivienda y en un futuro, quieren hacerse con otra.
Para todos ellos, es difícil ahorrar la cantidad exigida, pero existe un producto financiero adecuado para su situación: la cuenta vivienda. ¿La razón? Pues porque ofrece una desgravación fiscal del 15 por ciento y generalmente, una interesante rentabilidad. En definitiva, se presenta como una buena opción para ahorrar y tener, por fin, ese inmueble tan deseado.
Para beneficiarse de la desgravación en el impuesto sobre la renta, se exige que el dinero ingresado se gaste en la compra o en la rehabilitación de una casa. En caso contrario, el cliente tendrá que devolver a Hacienda el año posterior toda la deducción de la que se haya beneficiado, más los intereses correspondientes. Además, el cliente deberá actuar de la misma forma si, cinco años después de abrir la cuenta, no ha comprado o rehabilitado la casa.

