Cómo evitar errores con las tarjetas
A la hora de elegir una tarjeta hay una serie de normas que debemos tener en cuenta para no caer en esas trampas que nos prometen grandes productos y grandes créditos sin contarnos cuáles son los requisitos mínimos para tener esa tarjeta. Muchas veces las ofertas de tarjetas que recibimos, ya sea a través de correo, como email o a través de la publicidad que podemos ver en diferentes webs, pueden parecer la respuesta a nuestras plegarias, pero ojo, hay que tener mucho cuidado con ellas.
Es por eso que los expertos suelen aconsejar no tener un dispensario de tarjetas de crédito, y tratar de no cometer errores con las que se tienen. Buscando en internet he visto varias webs que hacen recomendaciones a la hora de adquirir una tarjeta, y a la hora de usarla, así que he realizado un compendio de los 10 mejores consejos que se pueden dar a la hora de comprar con una tarjeta o de adquirir alguna.
En primer lugar, lo recomendable es no acumular demasiadas tarjetas. ¿Qué entendemos por demasiadas? Pues a veces con una tenemos que nos matamos, como diría mi madre, lo que tenemos que hacer es plantearnos qué necesitamos, y tener en cuenta que aunque el saldo de la tarjeta sea cero, la existencia de varias cuentas es un plato suculento para los que se dedican a vender este tipo de tarjetas.
Normalmente los usuarios solemos malinterpretar las tasas introductorias, no nos fijamos que la tasa introductoria no es la tasa final, y de ese error nos solemos dar cuenta seis meses después, cuando la tasa introductoria ha caducado y nos damos de bruces con la realidad.
Hemos repetido hasta la saciedad el siguiente de los errores o consejos que os damos, siempre hay que leer la letra pequeña, ahí encontraremos cuándo vence la oferta del interés bajo por ejemplo, o nos informará sobre los costes y cargos correspondientes a las transacciones.
Al no leer la letra pequeña podemos caer en otro de los errores comunes, dejarnos llevar por una oferta que esconde una verdad terrible, es decir, escoger una tarjeta por los motivos equivocados. Los mejores es informarse bien de cada tarjeta y no elegir a lo loco claro está. Y este error nos lleva al siguiente, no buscamos la mejor tasa y esto es un serio problema, es muy importante fijarse en la tasa que aplican las ofertas no solicitadas. Como mucha gente, los que solicitan tarjetas suelen tener algún problema financiero, y eso supone que las tasas que ofrecen o los términos del contrato suelen ser más desfavorables.
Si hemos superado ya esta fase, y finalmente hemos adquirido una tarjeta, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que una tarjeta no es para realizar pagos pequeños, porque un pago pequeño a la larga nos va a salir mucho más caro si usamos una tarjeta de crédito. Para ello existen herramientas como la calculadora de tarjetas de Captalis, en la que podremos saber cuánto tiempo tardaremos en cancelar nuestra factura.
El siguiente error que tenemos que evitar es atrasarnos en el pago de la factura. Siempre es mejor pagar que no hacerlo, pero hacerlo tarde no aportará un gasto extra, por eso siempre hay que mirar las fechas en las que se realizan los pagos, para no llevarnos luego ninguna sorpresa. Esta indicación, viene de la mano con el siguiente consejo, siempre hay que saber en qué estado se encuentra nuestra cuenta, no podemos ignorar nuestros ingresos, y de esta forma evitaremos retrasos y comprobaremos que los cargos son correctos.
Por supuesto, hay que tratar no excederse del límite de crédito nunca, en caso de estar cerca del límite, lo que deberíamos hacer, los que puedan claro está, es pagar en efectivo las compras posteriores.
Pero todos estos consejos quedan supeditados al más importante, debemos comprar cosas que realmente necesitemos, no dejarnos llevar por la fiebre consumista y empezar a adquirir productos que en realidad no son necesarios, y sí, sé lo que están pensando, “yo no hago compras impulsivas“, pues a esas personas les diría que mirasen sus recibos y vieran cuántas de las cosas que han comprado en los últimos meses son realmente imprescindibles.
En definitiva, la compra de una tarjeta es una buena opción siempre y cuando la persona que adquiera esa tarjeta tenga el control de la situación en todo momento.

