La odisea de darse de baja del ADSL
Toda persona que contrata un ADSL en primer lugar piensa en los servicios que le van a prestar, y casi nunca nos plantemos el momento en el que ese servicio ya no nos interesa y queremos darnos de baja. Ahí suele surgir el problema, darse de baja de un servicio de ADSL es un verdadero caos, que, como diría cualquier presentador de algún evento deportivo, sólo unos pocos consiguen llevar a cabo con éxito.
Dejando de un lado los períodos de permanencia de cada compañía, he observado que a la hora de realizar una baja hay mil y una trabas. Este mal trago lo he vivido en mis carnes cuando decidí dejar de contar con los servicios de Terra en mi ADSL de casa, allá por los años cuando la compañía existía. La odisea de darme de baja fue increíble, llamadas, faxes, dinero gastado en tiendas para enviarlos, problemas con la documentación…. vamos un verdadero engorro que le quitan las ganas a uno de volver a adquirir nada por teléfono.
Todo esto lo he estado comprobando en las últimas semanas, a través de nuestra campaña de ADSL he podido observar que mucha gente quiere dejar su compañia actual, pero que con la cantidad de trabas que ponen, se les quitan las ganas, por no hablar de personas que querrían contratar algún servicio y no pueden porque la línea de esa compañía pasa a 100 metros de su casa y a ellos sólo les ofrece servicio otra compañía.
Como ya he dicho, contratar un servicio es fácil y rápido, ya sea a través de internet o del teléfono, y sin ningún tipo de trabas. Un ejemplo claro me lo encontré un día en casa de mis abuelos cuando fui un día a verles, y descubrí que una compañía les había llevado el kit autoinstalable de ADSL WiFi después de haber hablado con mi abuelo por teléfono preguntándole su información, sin decir que la conversación sería grabada, total que al pobre hombre le encasquetaron el pack completo. Mi reacción inmediata fue llamar a la compañía para aclarar lo sucedido, y ya que no había pasado ni 24 horas de la entrega pudimos devolverlo, bueno devolverlo no es la palabra, porque el aparato aún continúa en su casa, eso sí, no reciben ninguna factura por el servicio que no usan.
El principal problema que nos vamos a encontrar al darnos de baja de algún servicio de ADSL es que nos exigen llamar en primer lugar a teléfonos de tarifación adicional 902 que dejan en espera o enviar correos electrónicos, cartas y faxes con acuse de recibo, sin obtener en muchos casos respuesta. Aunque en la actualidad todo esto ha cambiado un poco, ya que ya existe una ley que obliga a las operadoras a facilitar los procesos de baja, pero claro, lo que no te sacan por un lado te lo sacan por otro, y se sacan de la manga trabas como la permanencia encubierta.
Si no queremos dar una baja total, si no que pretendemos cambiarnos de compañía el panorama es totalmente distinto. En este caso es la propia compañía a la que vamos a ir a parar la que se encarga de todo este aparatoso proceso, y nos evita horas perdidas, aunque no siempre ocurre. Eso sí, ten por seguro que la compañía que vas a abandonar te llamará para hacerte una oferta que precisamente en ese momento está vigente, ¿qué curioso verdad? Llevas un tiempo con esa compañía y descubres que tienes la peor tarifa del mundo, y que otros con la misma compañía disfrutan de mayores ventajas, es en ese momento en el que decido que si no me lo han contado antes no merece la pena continuar con ellos.
Lamentablemente esto no es todo, a todo el dichoso papeleo, se puede unir algún tipo de multa o sanción por darnos de baja, en los casos en los que se exige una permanencia, y si nos queremos dar de baja antes de la finalización del período estipulado (leer la letra pequeña nos ayudará a no encontrarnos con sorpresas) deberemos pagar lo que nos resta hasta llegar a lo firmado.
A todo ello se le suma, que entre unas cosas y otras, si lo que quieres es cambiar de operador, ese trámite se llevará a cabo en un mes más o menos, y en ese plazo, como ya os he dicho, recibiréis alguna que otra llamada para trataros de convencer de no marcharos de la actual compañía, un consejo: si habéis elegido marcharos será por algo, ahora si lo hacéis para mejorar las condiciones que tenéis, esto es como un mercadillo, cuanto más regatees más ventajas sacarás.

