Reglas para elegir la mejor tarjeta de crédito
Cuando vamos a adquirir una tarjeta de crédito, todo el mundo sabe que no todas son iguales, cada una es un mundo, como diría mi madre, y cada una tiene sus propias características que hace que sea complicado compararlas entre ellas para saber cuál es la que mejor se adapta a nuestras necesidades.
Para ello lo que deberíamos hacer es sopesar diversos factores, entre ellos la tasa de interés, las comisiones, los programas de recompensas y los beneficios para miembros.
A la hora de comprar las tarjetas hay que tener en cuenta diferentes factores, sobre todo al ver la gran diversidad de plásticos que nos podemos encontrar:
- En primer lugar hay que tener en cuenta el tipo de tarjeta que tenemos, y podemos diferenciar claramente tres:
- Tarjetas aseguradas: Exigen un depósito de seguridad. Están pensadas para todas aquellas personas que no tienen un historial crediticio o que lo tienen negativo.
- Tarjetas convencionales: No exigen ningún depósito. Tienen límites de crédito más amplios que las tarjetas aseguradas, pero los créditos son inferiores a los de las tarjetas de primera línea. Pueden tener adicionalmente alguna ventaja como retraso de los pagos, obtención de efectivo, etc.
- Tarjetas de primera línea: Son las tarjetas oro, platino, titanio, que ofrecen créditos más amplios y suelen tener ventajas adicionales, como seguros de compra, de viaje, etc.
- También otro de los aspectos que debemos tener en cuenta es el período de gracia que nos concede cada tarjeta para pagar el importe total de la factura sin llegar a generar ningún cargo extra.
- Deberemos calcular el cargo financiero que nos aplicarán al usar la tarjeta, es decir, el importe que se paga por utilizar el crédito y que depende del saldo pendiente y del TAE. Las empresas utilizan distintos métodos para calcular el saldo pendiente. Dependiendo del método utilizado los cargos variarán. El saldo pendiente puede calcularse sobre uno o dos ciclos de facturación, incluyendo o excluyendo del saldo las nuevas compras efectuadas y utilizando el saldo ajustado, el saldo diario promedio o el saldo anterior. Sobre todo hay que consultar si la tarjeta tiene cargos financieros mínimos.
- También deberemos tener en cuenta tanto las cuotas anuales como las comisiones en caso de excedernos en el límite de crédito, las multas por retrasos en los pagos, los cargos en operaciones y transacciones, es decir, leer la dichosa letra pequeña que siempre nos trae tantos problemas.
- A la hora de solicitar anticipos hay que prestar atención a la tasa de interés que estos tienen.
- Además tendremos que fijarnos en el límite de crédito que tendremos, que vendrá delimitado en función a nuestro historial de crédito, aunque algunas tienen un límite establecido.
- Además, tendremos que prestar atención a los incentivos y programas de recompensas que nos ofrecen las tarjetas por nuestras compras, así como a las coberturas adicionales de garaqntías, las descuentos en viajes, en el caso de muchas de ellas, o incluso los decuentos a la hora de alquilar vehículos. Si el historial de crédito que tenemos es malo o no existe, seguramente le obliguen primero a tener un buen perfil para concederle una tarjeta de estas características.
- Por último, y no por ello menos importante, hay que tener en cuenta la tasa de interés, que puede ser fija o variable. Las variables vinculan el TAE a un índice y suben o bajan según varíen las tasas de interés a corto plazo en la economía. Si por el contrario opta por una tarjeta con tasa fija, puede pensar que evita el riesgo de fluctuación, pero nada más lejos de la realidad, ya que la ley permite a los emisores de tarjetas cambiar las condicionaes de emisión con 15 días de antelación.
En definitiva, a la hora de solicitar una tarjeta lo mejor que podemos hacer es estudiarla bien y compararla, teniendo muy en cuenta nuestras posibilidades y nuestros ingresos, y para ello no hay mejor forma que utilizar una calculadora de tarjetas como la que tenemos en Captalis. Si eres una persona que suele arrastrar deudas, lo conveninente es solicitar una tarjeta con intereses bajos, que a la larga se notará en nuestro bolsillo.
Pero un aviso, hay algunas tarjetas que tienen una tasa introductoria del cero por ciento que se aplica durante varios meses hasta un año, pero que posteriormente es mucho más alta. Si tiene que realizar compras importantes, es más prudente pagar el saldo pendiente durante el tiempo en el que aún se aplica la TAE introductoria.
Si, por el contrario, lo que se busca es una tarjeta para pedir anticipos en efectivo, lo recomendable es una tarjeta con el TAE bajo y con los cargos mínimos.

