¿Qué es un aval bancario?
A la hora de pedir un préstamo los bancos suelen exigirnos disponer de una nómina fija, ser titulares de bienes inmuebles o poseer una cuenta corriente saneada. Por lo general, este tipo de clientes solventes no tendrán problemas a la hora de acceder a un préstamo, y rara vez el banco les pedirá un aval.
No obstante, estos suelen ser casos aislados, ya que lo habitual es que si pedimos un préstamo estemos en una situación poco holgada. Esto es especialmente preocupante en jóvenes que tratan de acceder a su primera vivienda, ya que rara vez cumplen con estos requisitos. En estos casos los bancos exigen al solicitante un aval para reducir el riesgo que asume el banco.
Es decir, es necesario demostrar al banco que, en caso de que no pueda devolver el préstamo, dicha entidad podrá requerir el pago y tener como garantía, tanto los bienes del avalado como del avalista, de cara a cubrir el resto del préstamo que no haya sido devuelto.
Veamos resumidamente que es un aval bancario:
- Un aval es una garantía bancaria en la que una tercera persona se compromete a pagar la cantidad que éste haya dejado de abonar, en el caso de que esto ocurriera. Un aval se puede firmar para garantizar todo un préstamo o sólo parte de él, tanto en los avales personales como en los bancarios.
- Lo habitual es que el aval se tramité a través del notario del propio banco o caja. También se puede tramitar desde el despacho de un notario, aunque esto dependerá de la entidad financiera.
- Básicamente existen dos tipos de avales:
- Los emitidos por personas físicas que se utilizan normalmente para créditos hipotecarios y de consumo. Los elegidos como avalistas suelen ser miembros de la familia o amigos. Es importante saber que el titular no paga a su avalista para que éste figure como tal.
- Los avales bancarios son los más utilizados por empresas, y en este modelo son los bancos los que avalan frente a terceros. La actual crisis financiera ha supuesto que cada vez más arrendatarios de viviendas, ante el temor del impago, pidan un aval bancario a sus inquilinos. Si el banco lo concede, el arrendatario estará seguro de que el inquilino es solvente.
- Los avales bancarios no son gratuitos: el banco o entidad financiera, como avalista, cobrará al titular del crédito una comisión, que variará en función de la cantidad necesitada. Suele ser un pago mensual, aunque cabe la posibilidad de que sea trimestral o anual.

