EconomÃa, sociedad y tiempo
¿Cómo varia la sociedad en el tiempo? ¿Cómo influye la sucesión del mundo en nuestra percepción sobre las cosas? ¿Cómo influyen nuestros actos en el devenir de la economÃa? Durante los últimos meses hemos observado cómo las polÃticas y las economÃas de los principales paÃses de occidente han tratado de adaptarse a la nueva situación internacional. Pero… ¿Ha cambiado algo?
Sea como sea existe un hecho contrastado que es tan simple como la observación del cuerpo propio (como el observador de si mismo que percibe el paso el tiempo) y el examen del cuerpo ajeno (cómo transcurre en el movimiento corporal de los otros). Es decir, la atención de nuestra propia conciencia al comprender que algo está cambiando en nosotros y en los demás. Nosotros, que somos parte de la sociedad, envejecemos, la sociedad, que forma parte de nosotros, adolece del mismo problema. Pensábamos que los pilares de nuestra sociedad serÃan eternos, pero nada lo es. Todo cambia, y parece que la economÃa están siendo la primera en dar los primeros sÃntomas de agotamiento.
Aún asÃ, que nuestro entorno cambie, y necesite de mejoras podemos considerarlo como algo positivo y necesario. Tanto el estado como nosotros no podemos olvidar una serie de realidades. En lo que nos concierne, la más evidente es que en el movimiento del cuerpo humano hay una idea de proyecto. El tiempo del hombre es, entre otras cosas, un proyecto de acercamiento a una meta que el individuo se ha propuesto a si mismo. Todos los movimientos del orden natural e incluso los del cosmos se mueven hacia un objetivo (siguiendo unas reglas matemáticas).
Nuestro sistema económico se caracteriza por tener una libertad muy similar a la del hombre. Pero no debemos olvidar que en la libertad que nos define como humanos, son nuestros propios movimientos los que nos encaminan hacia un objetivo, y no al revés. El ejemplo más claro es que si tropiezo por la calle, antes de impactar con el suelo, haré una serie de movimientos, involuntarios, para disminuir la fuerza del impacto en la medida de lo posible. La pregunta es, ¿cuándo la economÃa estaba empezando a caerse hemos hecho los movimientos necesarios para que se minimice el golpe?
Es clave entender que nuestro sistema financiera no es como un gato que al arrojarlo desde una altura siempre caerá de pie. Forma parte de nosotros, y por tanto requiere de atención y cuidados. La especulación, las malas inversiones, y descontrol capitalista han hecho poco bien a este sector.
Si atendemos a nosotros, el tiempo no se manifiesta sólo en nuestras acciones sino en nuestro pensamiento. Ser libre es moverse en el mundo dentro de lo que el mundo ofrece o impone, pero por encima de sus ofrecimientos e imposiciones. Vivir en el mundo y sobre el mundo es lo propio del hombre. El gato jamás podrá decidir si desea caer de espaldas o sobre sus patas. En todo caso será el azar quien lo decida. Menos mal que la economÃa no es un gato, ¿o sÃ?







Replicante
El conejo de Duracel
lbeatle
No creo que a un gato le guste caer de espaldas. El gato (casi) siempre tiene el control. Los humanos... no.