La crisis económica europea
Decía Jean Baudrillard en una de sus obras más famosas; La guerra del Golfo no ha tenido lugar, cómo Estados Unidos ha ido creando su propia realidad, mucho más real e interesante que la verdadera. De este modo, Baudrillard consideraba que la primera Guerra del Golfo no había tenido nunca lugar y que se trataba de un conflicto virtual, en el que se pretendía confundir al espectador mediante una enorme cortina de humo (una de las pocas imágenes del conflicto es un pelícano cubierto de petróleo). De un mismo modo, hay quién considera que la actual crisis financiera, cuyo epicentro se sitúa en Wall Street, es más un episodio de histeria colectiva americana (y por tanto extensible a todo el mundo), que un episodio de crisis real.
También se ha comentado mucho en estos días como parte del problema viene derivado de las actuales escuelas de economistas, ya que se han transformado, en cierto modo, en “escuelas de perros”; Lugares en los que se “domestica” a los economistas hasta que responden emocionalmente a ciertas condiciones económicas y sociales determinadas. El problema es que cuando la situación financiera empieza a ser inestable, cunde entre estos el pánico, ya que no están preparados para hacer frente a una crisis fuerte del sistema financiero. Algo poco tranquilizador, si posteriormente tenemos en cuenta que dichos economistas acabarán controlando las principales instituciones económicas del país.
En cualquier caso esta situación no viene de ahora, ya que desde 2003, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, viene hablando del peligro de la deflación (subida de precio). Lo que unido a la denominada crisis subprime, y a la desmedida especulación financiera, han acabado por acelerar la actual situación en la que nos encontramos.
Real, irreal especulativa, sea lo que sea, la crisis está azotando con fuerza a Europa y EEUU. ¿Hay algo más real que las enormes colas del paro que hay en España? Es por ello que si Estados Unidos ha intentado reforzar su economía con el denominado “plan anticrisis”, es ahora Europa la que presenta su plan de choque.
Las medidas son enérgicas, ya que los jefes de Estado y de gobierno de los 15 países que forman la zona euro, se han comprometido a inyectar dinero público en los bancos que puedan estar en peligro de colapso financiero. Según explicó el presidente de la UE, Nicolas Sarkozy, “Se garantizarán los préstamos interbancarios durante un periodo de tiempo limitado y el recurso a la recapitalización de grandes bancos con graves problemas”. O lo que es lo mismo, se han comprometido a impedir que sus grandes bancos quiebren, fundamentalmente recurriendo a operaciones de recapitalización. Además, este acuerdo permite a los gobiernos la compra de activos bancario.
Aunque el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha expresado su “satisfacción”, ha dejado claro que por el momento no se aplicará estos mecanismos de recapitalización, ya que los bancos españoles son sólidos. Las medidas más fuertes están siendo tomadas por Londres, que invertirá 46.600 millones en el rescate de Royal Bank of Scotland (RBS), Lloyds TSB y HBOS, y Alemanía, que acaba de aprobar un plan de ayuda a la banca de 470.000 millones de euros. Acciones que por el momento lograrán tranquilizar los mercados europeos.


Se ha producido una acción concertada de todos los gobiernos, que gastarán centenares de miles de millones de dólares, endeudando a sus Estados, para…
¿Erradicar el hambre en el mundo?
¿Frenar el aumento del precio de los alimentos?
¿Proporcionar agua potable a tantos habitantes del planeta que carecen de ella?
¿Construir hogares para los sin-techo?
¿Erradicar la malaria, el tifus, el cólera, la tuberculosis, la lepra…?
¿Invertir en el tercer mundo para sacarlo del subdesarrollo?
Todo esto se podría hacer con ese dinero… y seguramente sobraría algo; pero no, no se va a destinar a eso, se va a destinar a salvar a las instituciones especulativas del mundo y esto no es demagogia, es la pura realidad.
Salva al fuerte para que este luego pueda ayudar al pequeño.
Estoy de acuerdo que hay mucho de efecto contagio y de sicosis. Cómo se compartan las bolsas no deja de ser un acto meramente especulativo. Lamentablemente tiene repercusiones tangibles, como la pérdida de puesto laborales: http://empleo.universiablogs.net/la-crisis-golpea-a-los-trabajadores