Dentro de las numerosas expresiones financieras la estanflación es uno de los términos más temidos por todo economista. Aunque la palabra puede dar pie a confusión, su significado es la simple combinación de las palabras inflación y estancamiento. En concreto es la castellanización del término inglés “stagflation“, que se puso de moda en los años setenta, cuando la OPEP cuadruplicó el precio del petróleo.
Este término se aplica cuando se produce un estancamiento de la economÃa y el ritmo de la inflación no cede. Es decir, la falta de crecimiento en el Producto Interior Bruto llega acompañada de una alta inflación. En la estanflación la recesión suele ser parcial, registrándose algunos pequeños incrementos en determinados sectores como el de producción de bienes y servicios, lo cual produce información contradictoria sobre la economÃa, ya que los gobiernos no saben bien que acciones tomar.
Actualmente la situación económica española indica que podemos estar en los inicios de una estanflación: Los datos de paro están en continuo avance, la inflación es la mayor en 12 años, y la subida de los precios se mantiene estable pero en anscenso. Este es el contexto perfecto para la economÃa se dirija hacia un estancamiento motivado por la falta de crecimiento y paro, sumado a una inflación alta.
La estanflación se convierte en un importante problema para las economÃas monterÃas de los paÃses, ya que deben elegir entre medidas destinadas a incrementar el crecimiento económico, lo que provoca un aumento de la inflación, o tácticas para luchar contra la inflación, que reducen la actividad económica, y con ello aumenta el paro. La estanflación supone un problema a largo plazo que requiere de un gran esfuerzo para superarse. Normalmente las medidas económica suelen paliar, e incluso frenar sus efectos, pero antes pueden perjudicar seriamente las finanzas de un paÃs.












