La inflación es un aspecto clave para la economía de un país. Este término indica el desequilibrio entre la oferta y la demanda de bienes y servicios que se refleja en un aumento generalizado y sostenido del nivel general de precios. Esta situación económica se caracteriza por un incremento permanente de los precios o una disminución progresiva en el valor de la moneda, ocasionada por el aumento del monto de dinero en circulación en comparación con los bienes y servicios disponibles.
La inflación también se entiende como la caída en el valor de mercado o del poder adquisitivo de una moneda en una economía en particular. No debemos confundir esto con devaluación, ya que esto último se refiere a la caída en el valor de la moneda de un país en relación con otra moneda cotizada en los mercados internacionales. Actualmente la inflación anual española se sitúa en un 2,8%, ligeramente superior a la de otros países europeos como Francia con un 2.4%. En cualquier caso son datos aceptables y los países avanzados se mueven aproximadamente en estos niveles.
Pero no todos los países tienen esta suerte. El ejemplo más claro es Zimbabue cuya inflación ha llegado este año al 66.212%. La más alta del mundo según organismos internacionales. Esta hiperinflación es la señal más clara de la crisis económica que atraviesa el país debido a una mala planificación económica (basada en una caótica reforma agraria) y a una enorme corrupción política.
Como consecuencia de esto los precios se han disparado y el valor del dinero ha caído empicado. Si bien es cierto que pocos son los que pueden hacer compras, 2 de cada 3 zimbabuenses carecen de empleo fijo, aquellos que sí pueden, deben pagar, literalmente, millones por una barra de pan. Cualquier operación requiere de una gran cantidad de billetes. Para frenar esta locura el Gobierno de Zimbabue, que encabeza el presidente Robert Mugabe, ha anunciado que en pocos días se pondrá en circulación un billete de 100.000 millones de dólares zimbabuenses para hacer frente de una manera más cómoda a las compras ordinarias. Vamos, un paño de agua tibia para parar una hemorragia.
Existen varios métodos para frenar la inflación. Los Bancos Centrales pueden influir fijando la tasa de interés y controlando la masa monetaria o mediante la fijación de la tasa de cambio de la moneda. Pero ninguno de estos métodos es cien por cien fiable ya que hay innumerables factores que inciden en la economía general. Más adelante hablaremos con más detención de estás técnicas, y de cuales son sus principales ventajas e inconvenientes.












