Cuidado con los Troyanos
Según cuentan los relatos, Troya resistió heroicamente durante más de 10 años al cerco y ataque de los soldados griegos. No bajaron la guardia ni un momento. Pero 10 años son mucho tiempo, y al final todos tenemos una jornada mala. Justo el único día que andaban menos “inspirados”, los griegos se les colaron dentro de la fortaleza. Y encima con un caballo de madera… Al final las cosas más triviales se vuelven fundamentales.
Esta fábula relatada en la Ilíada nos sirve actualmente a todos los internautas como recordatorio de que nunca debemos bajar la guardia. Con todos los antivirus y sistemas antispyware que podemos llegar a tener, nuestro PC es similar a las murallas de la antigua Troya… pero no por ello infalible.
Se denomina troyano (o caballo de Troya) a un programa falso capaz de alojarse en nuestro ordenador y que permite el acceso a usuarios externos, a través de una red local o de Internet, con el fin de controlar, destruir o manipular nuestra información personal. Eso sí, a un buen troyano le gusta ser discreto, ya que su objetivo es el de estar presente sin que nos demos cuenta. Se trata de un visitante que evita provocar daños ya que ese no es su objetivo. De eso se encargan sus amigos los virus.
Si Troya cayó mediante un caballo de madera, este tipo de programas suelen ir alojados dentro de cualquier tipo de fichero ejecutable (ficheros .exe o cualquier archivo de programas tipo Microsoft Word, Excel y similar que incluyan un lenguaje de programación). De una manera inocente, el sistema se instala paralelamente al ejecutar el programa que pensamos que es fiable. Incluso puede que el programa “infectado” funcione correctamente y no presente ningún problema aparente. Es parte de la misión de un Troyano ya que su verdadero objetivo es abrir una puerta en nuestro ordenador para otro tipo de accesos.
Hay troyanos de todo tipo. Dentro de la categoría más común se encuentran los Spywares. Se trata de programas autoejecutables que se instalan en nuestro sistema con la finalidad de robar nuestros datos y espiar nuestros movimientos por la red. Estos son los más habituales, pero no los únicos. Los hay de carácter “voyeur”, que buscan controlar y espiar nuestra información. Uno de los más habituales permite capturar las pulsaciones del teclado y con ello obtiene contraseñas o informaciones privadas.
Aunque los antivirus pueden detectarlos, sobre todo si destruyen o interfieren de forma brusca en nuestro sistema, no es su principal aplicación y por eso los más silenciosos pueden pasar desapercibidos. Es mejor usar una de las muchas herramientas creadas especialmente para la detección y eliminación de troyanos. Algunos de los programas anti-troyano más conocidos son Troyan Remover, Jammer, LockDown, o Ad-ware. Estos programas son mucho más completos que los antivirus y nos protegen de forma más fiable ante este tipo de amenazas.
No obstante hay un consejo básico para todo internauta en la red. Aceptar un archivo ejecutable de una fuente desconocida e incluso en algunos casos de fuentes conocidas pero con contenido raro es como abrir las puertas de una muralla a un caballo de madera.

