Tras el progresivo desplome de la bolsa, las pésimas perspectivas para lo que queda de año, y los continuos malos datos económicos que nos llegan, es natural que empecemos a considerar que lo mejor forma de proteger nuestro dinero es guardarlo debajo del colchón.
No obstante debido al oscilante mundo bursátil, los bancos han empezado a ofertar nuevos modelos de inversión que tradicionalmente habÃan estado desplazados a un segundo plano. Los depósitos bancarios, herramienta más tradicional de los inversores de carácter conservador, están volviendo a cobrar un gran protagonismo.
Las entidades financieras siempre están a la caza y captura del dinero ahorrado por los pequeños inversores y hasta hace bien poco sus ofertas eran más que variadas (juegos de sartenes, cuberterÃas, mantelerÃas…). Pero ya se sabe, hay que renovarse. La nueva táctica está centrándose en los depósitos bancarios y en sus numerosas ofertas. Los que actualmente tienen más demanda son los Depósitos bancarios a plazo fijo, los depósitos en divisas y los depósitos estructurados. La opción más demandada es la primera, ya que el pequeño inversor deja sus ahorros en el banco durante un periodo concreto y obtiene unos intereses tras un tiempo pactado con el banco. El segundo es similar, sólo que se contrata en otra divisa y por lo tanto el riesgo es mayor. Respecto a los depósitos estructurados, su funcionamiento es similar, pero su rendimiento va en función de la cartera de valores, divisas o materias primas que el inversor ponga en depósito.
Por último, y para los inversores más atrevidos, existen los depósitos de alta rentabilidad, que en uno o dos meses pueden generar bastantes intereses, pero cuyo riesgo es mayor en caso de que necesitemos retirar el dinero las cuotas de comisión por cancelación son enormes.
Todo hace indicar que vivimos en un buen momento para sacar provecho de lo que se denomina “la guerra por el pasivo”. Frente al peligro que puede suponer invertir nuestros ahorros en acciones, los depósitos bancarios nos permiten obtener una buena rentabilidad sin arriesgar nuestro capital. A la espera de que normalice el parqué de valores, los depósitos bancarios se presentan como la mejor oferta.












