El otro dÃa revisando mi correo electrónico observé que entre los mensajes personales que habÃa recibido estaba el de un banco con en el que frecuentemente realizo mis gestiones. Con un cierto escepticismo abrà el e-mail y entre saludos y bienvenidas el banco me escribÃa esto:
En enero de este año nuestros especialistas han elaborado un nuevo sistema de confidencialidad y seguridad de sus datos, que protege completamente sus cuentas contra accesos no sancionados y contra el robo de información y dinero.
Por favor, Al instalar el nuevo sistema, ingrese obligatoriamente sus datos verdaderos, en caso contrario no obtendrá el acceso a la actualización, y sus datos podrÃan correr peligro.
Evidentemente no me lo creà y no cliquee el enlace que me venÃa, ya que incluso mi propio navegador me estaba alertando de que la información que estaba leyendo podÃa no ser fiable. Esta técnica es comúnmente conocida como “anzuelo” o “estafa electrónica” (del inglés phishing) y se trata de uno de los delitos informáticos más habituales. El estafador se hace pasar por un banco, o incluso por una persona de nuestra confianza, para intentar adquirir mediante engaños nuestra información bancaria y el número de nuestra tarjeta bancaria. Para ello se realiza el envÃo de millones de mensajes fraudulentos que parecen provenir de sitios web reales, pero cuya URL (dirección) en realidad está mal escrita o está compuesta de palabras que parecen reales pero que no lo son, y nos envÃa a otro sitio. Aunque por lo general es fácil de detectar, un internauta despistado puede “morder el anzuelo” y dejar en gente sin excrúpulos datos privados, con terribles consecuencias.
Algunas de las técnicas más sencillas de phishing es usar webs que, en teorÃa, nos dicen quién no nos tiene admitidos o nos ha borrado en el messenger o quién ha recibido nuestro e-mail y no ha querido contestar. Estás páginas roban nuestros datos personales, principalmente nuestro nombre, y posteriormente nos envÃan e-mails falsos o nos saturan de publicidad. También existen virus que vulneran nuestra seguridad y remiten nuestra información personal a terceras personas.
El phishing es uno de los muchos motivos por los que hay que tener cuidado a la hora de navegar y por ello tener una serie de nociones de seguridad sobre Internet. La primera, y más importante, es que no debemos dar datos personales, y mucho menos bancarios, si no estamos absolutamente seguros de que nos encontramos en una web fiable. Es decir, nunca responder a solicitudes de información personal a través de correo electrónico a no ser que la página web este cifrada.
Existen varÃas técnicas para proteger nuestra información en Internet y que nuestro sistema detecte contenidos phishing en sitios web y correos electrónicos. Hay numerosos programas anti phishing y las nuevas versiones de Internet Explorer y Mozilla hacen más difÃcil falsificar la barra de direcciones.
No obstante al final lo importante es que seamos precavidos, y como nos decÃa nuestra madre: No te fÃes ni te vayas con extraños.












